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La UE refuerza la seguridad de los documentos de identidad y los adapta al estándar ICAO

por | Verificación de Identidad

El papel ha sido sinónimo de seguridad durante siglos. Contratos, escrituras o leyes han encontrado en el soporte físico una garantía de verdad y autenticidad. En muchos sectores, el documento impreso sigue siendo útil como prueba tangible difícil de cuestionar.

Sin embargo, cuando hay que verificar la identidad de millones de personas en un espacio de movilidad constante, el papel tiene sus límites. Se deteriora, es más vulnerable a la falsificación y no se adapta a las necesidades de unas fronteras cada vez más digitales con validaciones automatizadas.

En un territorio como la Unión Europea, donde la ciudadanía implica el derecho a circular, residir, entrar y salir de los Estados miembros (EEMM) con un documento válido, la identificación debe ser rápida y compatible con los sistemas tecnológicos. La libertad de circulación reconocida por la normativa comunitaria exige ahora documentos más seguros y estandarizados que los tradicionales formatos en papel.

De ahí la transición hacia tarjetas de identidad más resistentes, tecnológicamente avanzadas y adaptadas a estándares internacionales como el de la Organización de Aviación Civil Internacional (estándar ICAO con MRZ), capaces de garantizar la seguridad documental.

El marco legal europeo de estandarización

La modernización de los documentos de identidad en Europa no responde a una actualización estética ni a una decisión aislada de cada país, sino a un marco común y vinculante.

Los documentos nacionales con niveles de seguridad inferiores son más susceptibles de ser falsificados para viajar dentro del espacio europeo. Esa debilidad facilita abusos del derecho de libre circulación, fraude documental y riesgos vinculados a la delincuencia transfronteriza o al terrorismo.

Por eso, el Consejo de la Unión Europea aprobó el Reglamento (UE) 2025/1208, una norma directamente aplicable que armoniza los requisitos de seguridad y formato de las tarjetas nacionales de identidad, los certificados de registro y los distintos documentos de residencia.

A diferencia de lo que ocurre con las directivas, que cada país debe incorporar a su derecho interno, este reglamento no requiere transposición. Se aplica automáticamente y establece reglas idénticas y estándares técnicos comunes para todos ellos. Los países, por tanto, seguirán emitiendo sus propios documentos pero ya no podrán decidir con total libertad cómo deben ser.

¿Cómo deben ser los documentos de identidad en la Unión Europea?

La reforma define con precisión cómo deben diseñarse, fabricarse y estructurarse este tipo de documentos para que puedan utilizarse con el mismo nivel de confianza en cualquier país europeo.

Estructura técnica del documento

Las nuevas tarjetas deben adoptar el formato ID-1 (similar a la de una tarjeta de débito) y utilizar materiales más resistentes que el papel o el simple laminado, como policarbonato multicapa. El soporte debe resistir un uso intensivo y, al mismo tiempo, dificultar manipulaciones físicas o alteraciones de los datos.

Las dimensiones nominales serán 85,60 mm (3,370 in) de anchura × 53,98 mm (2,125 in) de anchura.

A esa base física se suma una arquitectura electrónica común. Las tarjetas incorporan un chip sin contacto de almacenamiento seguro, datos biométricos en formatos interoperables y una zona de lectura mecánica compatible con estándares internacionales. Esta franja codifica la información esencial del titular de forma estructurada para que pueda leerse automáticamente por sistemas de verificación en cualquier país.

El documento deja así de ser algo que únicamente se inspecciona a simple vista por un funcionario o un agente, diseñándose para interactuar con lectores ópticos, controles automatizados, quioscos, eGates o soluciones de verificación de identidad digital capaces de capturar y validar la información en segundos.

Para garantizar esa compatibilidad, el reglamento remite a especificaciones internacionales consolidadas, especialmente las definidas por la ICAO en su Documento 9303 parte 5, que actúan como lenguaje común entre documentos físicos y herramientas tecnológicas.

Elementos visuales comunes a todos los Estados miembros

La presentación, la disposición de los datos y la forma en que se identifica cada documento deben seguir pautas comunes que faciliten la inspección por máquinas o la revisión humana en cualquier país. La información esencial ha de ser claramente legible, con tipografías, tamaños y orden de campos coherentes, de modo que un agente extranjero pueda localizar rápidamente los datos sin depender del idioma o del diseño nacional.

Por ese mismo motivo, la denominación del documento debe figurar en la lengua del Estado emisor y en al menos en otra lengua oficial de la Unión. Los países pueden conservar denominaciones históricas consolidadas, pero se evita la aparición de nuevos nombres que compliquen su reconocimiento.

Además, todas las tarjetas incorporan un distintivo común en el anverso, el código de país de dos letras impreso en negativo dentro de un rectángulo azul rodeado de doce estrellas amarillas. Lejos de ser un elemento decorativo, este símbolo permite identificar el origen del documento durante controles o verificaciones transfronterizas.

Otra de las cuestiones que recoge el reglamento es que el número de documento podrá insertarse en la zona I y la designación del género de la persona será facultativa.

Los Estados miembros pueden añadir características propias siempre que no reduzca la eficacia de las medidas de seguridad comunes ni afecte a la compatibilidad con los sistemas de lectura de otros países. La prioridad es que el documento funcione igual dentro y fuera del Estado que lo expide.

Imagen facial y huellas dactilares del titular

Según el reglamento, la verificación debe basarse principalmente en la imagen facial del titular. Cuando sea necesario confirmar sin margen de duda la autenticidad del documento o la identidad de la persona, pueden utilizarse también las huellas dactilares. Para ello, las tarjetas incorporan un medio de almacenamiento seguro que contiene una fotografía facial y dos huellas en formatos digitales interoperables.

Periodo de validez del documento

Con carácter general, los documentos tendrán una validez mínima de cinco años y máxima de diez. Este intervalo busca equilibrar estabilidad y actualización periódica de datos.

Se contemplan, no obstante, algunas adaptaciones. En menores, la vigencia puede ser más corta debido a los cambios físicos propios de la edad. En personas de mayor edad, los Estados pueden ampliar la duración cuando resulte razonable.

¿Qué es el estándar ICAO 9303?

La exigencia de incorporar zonas legibles por máquina no nace de Europa sino que responde a un marco técnico que lleva años utilizándose en los documentos de viaje.

El estándar ICAO 9303 es el marco internacional que establece cómo deben diseñarse pasaportes, visados y tarjetas de identidad para que puedan leerse de forma automática en cualquier parte del mundo y, como adelantábamos en líneas anteriores, es el definido por la Organización de Aviación Civil Internacional en su Documento 9303.

Básicamente, lo que pretende es que un documento emitido por un país pueda entenderse, verificarse y validarse en otro sin necesidad de adaptaciones ni interpretaciones.

Este documento define especificaciones de carácter general aplicables a todos los documentos MRTD (Machine Readable Travel Documents o Documentos de Viaje con Lectura Mecánica) y otras específicas en base al tipo de documento.

Para las tarjetas de identidad sobre las que versa el reglamento, se aplican las especificaciones que figuran en la parte 5 del Documento 9303 del estándar ICAO. Para lograr el máximo nivel de estandarización posible, estos documentos se dividen en dos zonas principales: la zona de lectura mecánica (ZLM o MRZ en inglés) y la zona de inspección visual (ZIV o VIZ en inglés).

La zona de lectura mecánica

La manifestación más conocida del estándar ICAO es la denominada Machine Readable Zone, más conocida como MRZ.

Si miras la parte inferior de tu pasaporte o el reverso de tu tajerta de identidad, verás varias líneas de caracteres alfanuméricos en mayúsculas separadas por el símbolo <. Esa franja es una codificación estructurada de tus datos como titular del documento.

El reverso del DV1 contiene además una zona de datos opcionales (zona VI). A continuación, puede visualizarse la configuración de la zona VII o zona de lectura mecánica obligatoria.

reverso td1

La MRZ posee una estructura normalizada y la posición del texto en la misma tiene un significado concreto. Algunos de los datos que incorpora son:

  • Tipo de documento
  • País emisor
  • Nombre y apellidos del sujeto
  • Número de documento
  • Nacionalidad
  • Fecha de nacimiento
  • Sexo
  • Fecha de caducidad

estándar icao mrz

 

Además, introduce digitos de control o checksums para detectar posibles errores en la lectura o manipulaciones. Es decir, si alguien altera un número o dato, la secuencia deja de cuadrar o de ser coherente y el sistema lo considerará como fraudulento.

Gracias a esa estructura fija, un lector óptico puede interpretar el contenido sin importar el idioma del documento o el diseño gráfico del anverso. El sistema no lee como lo haría una persona. Simplemente sabe que en determinadas posiciones debe encontrar determinados datos. Así el lector óptico de una puerta en el aeropuerto de Barajas en Madrid puede entender un documento de identidad emitido en Alemania o en Portugal, aunque pueda cambiar el idioma o alguna parte de la disposición visual de la tarjeta.

Cómo se produce la lectura de la MRZ en el estándar ICAO

La MRZ utiliza la tipografía OCR-B diseñada para facilitar el reconocimiento óptico de caracteres. Este diseño hace posible que las herramientas de verificación de identidad digital puedan capturar automáticamente la información, extraerla y interpretarla según la estrcutura estandarizada del formato y, posteriormente, verificar los digitos de control para comprobar que no hay manipulación en los datos. Si un número ha sido alterado o la secuencia no encaja, el propio cálculo matemático falla y el documento se considera fraudulento.

Zona de inspección visual

El Documento 9303 no se limita a definir cómo deben leerse los datos por máquina. El estándar ICAO también establece criterios para la inspección visual o VIZ. Define la orientación sobre el tipo y tamaño de caracteres, el espaciado entre líneas, los idiomas y el conjunto de caracteres a utilizar en la zona visual. Cuando algún campo o dato opcional no se utiliza, la disposición del resto de la información puede ajustarse para mantener una distribución equilibrada dentro del documento, siempre respetando el orden y la estructura definidos por el estándar. En la siguiente imagen de anverso y reverso del documento según estándar ICAO puede observarse la VIZ en las zonas I a VI.

anverso y reverso td1 estándar icao

 

Por qué Europa adapta este estándar ICAO

La Unión Europea decide reforzar la seguridad de las tarjetas de identidad porque la adoptación de este marco técnico resulta casi inevitable.

El estándar ya se utiliza en pasaportes y controles fronterizos de todo el mundo y la infraestructura tecnológica está desplegada en aeropuertos, puertos y otros pasos fronterizos. Integrar las tarjetas nacionales en ese mismo ecosistema evita desarrollar soluciones propias y garantiza compatibilidad inmediata.

El resultado es que una tarjeta de identidad emitida por cualquier Estado miembro puede leerse con los mismos dispositivos que procesan documentos de viaje internacionales.

La identidad nacional pasa así a formar parte de una red global de verificación que pretende hacer frente a la delincuencia internacional, el terrorismo, la inmigración ilegal y el fraude de identidad.

Fechas clave en la retirada de documentos

El reglamento establece un calendario progresivo de retirada de formatos que no cumplan los estándares mínimos o no incluyan MRZ_

  • 2026 (Fin de los documentos sin lectura mecánica): A partir de ese momento, los documentos que no incorporen una zona legible por máquina o que no cumplan los requisitos básicos de seguridad dejarán de ser válidos, aunque no hayan caducado. Esto supone la desaparición de los modelos más antiguos, especialmente los de papel.
  • 2031 (Retirada general de formatos antiguos): Para entonces, todos los documentos que no se ajusten plenamente a las nuevas especificaciones deberán haber sido sustituidos. Con esa fecha se cierra el periodo transitorio y se homogeneizan todos los documentos europeos.

Italia se despide de la Carta d’Identità cartacea, su documento de identidad en papel

En Italia, la tradicional Carta d’Identità cartacea tiene fecha de caducidad.

El 3 de agosto de 2026 dejará de ser válida con independencia de la fecha impresa en cada documento. No importa que formalmente siga vigente. A efectos legales, quedará fuera del sistema por no cumplir los nuevos estándares de seguridad exigidos a los documentos de identidad y viaje.

Millones de ciudadanos siguen utilizando todavía la versión en papel por lo que todos ellos deberán migrar al nuevo soporte antes del plazo establecido.

La alternativa será la Carta d’Identità Elettronica o, en su defecto, el pasaporte. La tarjeta electrónica pasa así a convertirse en el soporte único para identificarse ante la administración, realizar trámites o acceder a servicios.

La medida alcanza también a los ciudadanos italianos residentes en el extranjero, que deberán gestionar la sustitución a través de sus consulados.

Otros países europeaos que ya han dejado atrás la tarjeta de identidad en papel

Italia no ha sido el único país en arrastrar formatos en papel.

Buena parte de Europa ha convivido con documentos de identidad en papel, cartulina plastificada o soportes laminados con protecciones mínimas hasta hace relativamente poco. Credenciales válidas jurídicamente, pero cada vez más desalineadas con los estándares técnicos que ya se exigían a los TD3 o pasaportes.

En Grecia, por ejemplo, el documento nacional mantuvo hasta hace muy poco un formato plastificado básico, sin chip ni capacidades electrónicas, lo que generó críticas recurrentes por su escasa resistencia al fraude. Recientemente ha comenzado la implantación de una tarjeta electrónica más robusta.

Algo similar ocurrió en Rumanía, donde los modelos laminados tradicionales han ido cediendo paso de forma progresiva a versiones digitales más seguras.

Incluso países como Francia, que ya utilizaban tarjetas plásticas, mantenían hasta hace pocos años documentos sin chip ni biometría. La actual carte nationale d’identité électronique es, en realidad, una actualización reciente.

Frente a ellos, otros Estados como Alemania, España o Bélgica se adelantaron y adoptaron antes formatos electrónicos.

La verificación de identidad ante el nuevo estándar europeo

El mapa europeo, por tanto, ha sido históricamente desigual. Lo que cambia ahora es que esa diversidad deja de ser posible. Con la nueva regulación, todos los documentos convergen hacia un mismo modelo.

Esta homogeneización tiene una consecuencia directa para administraciones públicas, empresas privadas y cualquier organización que necesite verificar la identidad de sus usuarios.

Como hemos comentado con anterioridad, cada país ha emitido documentos con formatos, disposiciones y niveles de seguridad distintos. Eso obligaba a adaptar los procesos de verificación a múltiples casuísticas y excepciones. La tecnología existía, pero la fragmentación documental complicaba su escalabilidad.

Con un marco común que sigue el estándar ICAO, esa complejidad se reduce.

Soluciones como MobbScan llevan años operando en entornos heterogéneos, capaces de procesar tanto documentos modernos compatibles con estándares internacionales como documentos legacy o formatos no estandarizados. La diferencia es que, en un escenario armonizado, esa verificación puede simplificarse.

MobbScan permite capturar automáticamente la información contenida en documentos de identidad y pasaportes, leer MRZ, contrastarla con la zona visual o VIZ, comprobar la integridad del documento y hacer una comparación entre la foto del documento y un selfie en tiempo real, independientemente del país o del formato.

Si estás buscando una solución capaz de validar documentos de identidad que sigan el estándar ICAO y que trabaje con documentos de diferentes países, tipologías y características no dudes en ponerte en contacto con nosotros

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