Hace tiempo que nadie en el sector de la salud, tanto a nivel público como privado, duda de la necesidad de digitalizar sus procesos. Lo que hace una década era una tendencia incipiente, hoy es un estándar exigido por diferentes actores, entre los que, por supuesto, se encuentran los pacientes. Historiales accesibles desde el móvil, consultas por teléfono o videoconferencia, firma sin papel y, cada vez con más peso, la biometría en el sector salud aplicada a la identidad del paciente. Sin embargo, hay una brecha que sigue existiendo que hace una división entre grandes clínicas que ya operan con estos flujos de forma nativa y centros de tamaño medio y pequeño que continúan atados a procesos más rudimentarios.
El coronavirus fue el catalizador que aceleró de la noche a la mañana el contacto físico, las aglomeraciones y los procesos manuales. Han pasado ya varios años desde entonces y, lo que en 2020 se vivió como una emergencia se ha consolidado como la forma normal de operar. Aquí se incluyen pacientes que se registran desde casa, que firman sus consentimientos desde una tablet y que acceden a su historial médico haciendo uso de su biometría. La pregunta, por tanto, ya no está en si tiene sentido digitalizar la verificación de identidad en salud, sino con qué rápidez los centros que aún no lo han hecho cierran esa distancia frente a quienes lo adoptaron hace tiempo.
Repasamos hoy cómo hemos evolucionado desde los primeros proyectos de biometría en el industria sanitaria y analizamos el por qué la biometía se ha convertido en el pilar sobre el que se asienta la confianza entre centros sanitarios y pacientes.
Nuestros primeros pasos en el sector sanitario
En el año 2009 fuimos pioneros a nivel mundial desarrollando soluciones de reconocimiento biométrico para dispositivos móviles, por delante de empresas como Google o Apple. En múltiples sectores veían con optimismo el enorme potencial de utilizar el reconocimiento biométrico para verificar la identidad de los usuarios en entornos digitales. A pesar de ello pocas empresas se atrevían a ser las primeras en su sector en adoptar tecnologías tan innovadoras.

«Poder autorizar una transacción bancaria con la cara o acceder una aplicación con el iris parece más seguro y sencillo que hacerlo con un usuario y contraseña – nos aseguraban algunos bancos y empresas del sector financiero – pero el mercado aún no está lo suficientemente maduro para su adopción. Cuando tengáis más clientes en este sector, volved a llamar a nuestra puerta que seguro que la incorporamos.»
El punto de inflexión llegó con la incorporación de sensores biométricos (huella, cámara frontal, sensores de profundidad) en los propios smartphones. A partir de ahí, la adopción masiva de la biometría se disparó en múltiples casos de uso y el sector salud fue uno de los primeros en beneficiarse, precisamente porque combina dos necesidades que rara vez van juntas: alta sensibilidad del dato (historial clínico) y alta frecuencia de interacción (cada visita, cada receta, cada consulta).
De la firma en papel a la firma biométrica con validez jurídica
Con nuestra solución de firma digital y aprovechando las capacidades de los smartphones y tablets, no tardamos en cerrar proyectos, muchos de ellos con clínicas del sector sanitario. Las ventajas eran evidentes:
- Validez legal plena, al cumplir los requisitos de los reglamentos de firma electrónica y digital (como eIDAS en la UE, o marcos equivalentes en Latinoamérica).
- Menor huella ambiental: se limina el papel del proceso lo que supone menos impresión, menos archivo físico y menos transporte de documentación entre sedes.
- Reducción de costes de impresión, archivo, digitalización posterior y gestión documental.
- Mejor experiencia del paciente, sin esperas ni papeleo repetitivo en cada visita.
- Deslocalización del proceso de firma, permitiendo firmar consentimientos informados en cualquier momento y lugar, incluso antes de pisar la clínica.
- Trazabilidad forense del consentimiento: cada firma biométrica queda vinculada a datos de la firma (presión, velocidad) que refuerza la prueba en caso de disputa legal, algo muy importante en consentimientos informados de intervenciones quirúrquicas de riesgo.
En 2012 comenzamos a trabajar con las primeras clínicas en España que incorporaron la firma biométrica para firmar documentos PDF de manera presencial. Para ello, se utilizaban tabletas (iOS, Android o Windows) con una aplicación nativa que integraba nuestra SDK de firma biométrica y que se integraba con el CRM de la clínica para almacenar los consentimientos firmados.
Del contactless de emergencia al estándar actual
El coronavirus disparó la necesidad de introducir biometría en el sector salud como mecanismo para reducir el contacto físico.
Aquello que en su momento se planteó como solución de emergencia que el propio paciente firme cualquier documento desde su móvil, en remoto o en la propia clínica, mediante firma contactless, sin descargar ninguna aplicación nativa es hoy la vía por defecto en la mayoría de centros digitalizados, no una excepción sanitaria puntual.
El potencial de estas tecnologías va mucho más allá de la firma:
- Reconocimiento facial o de voz en quioscos de autoservicio, para consultar información sin contacto físico y sin colas en admisión.
- Apertura de puertas y control de accesos a salas físicas mediante multi-biometría (huella, rostro, voz), especialmente en áreas de farmacia hospitalaria, quirófanos o archivo de historiales.
- Autenticación continua en portales del paciente y apps de salud, reforzando la seguridad frente a usuario y contraseña, que sigue siendo el vector de entrada más explotado en brechas de datos sanitarios.
- Reducción de tiempos de espera en admisión y triaje, automatizando la verificación de identidad y liberando personal administrativo para tareas de mayor valor.
- Telemedicina con identidad verificada: en consultas online, especialmente las que derivan en receta de medicación controlada, verificar que el paciente al otro lado de la pantalla es quien dice ser deja de ser opcional.
El rol del enrolamiento de pacientes
Para autenticar a alguien mediante biometría es imprescindible contar antes con una muestra biométrica de referencia contra la que comparar. Con los trabajadores esto es sencillo, ya que están dados de alta en una base de datos y el enrolamiento puede hacerse de forma controlada y presencial.

Con los pacientes, el asunto cambia. No siempre están físicamente en el centro, el volumen es mucho mayor y no se puede exigir que se desplacen solo para darse de alta biométricamente. Aquí es donde entra en juego la verificación de identidad mediante documento de identidad, que permite hacer un registro remoto garantizando que el paciente es quien dice ser.
Cómo funciona el proceso de verificación de identidad del paciente
Para el registro digital de pacientes o para permitirles acceder a información clínica sensible, se puede usar un documento de identidad con base legal como DNI o pasaporte. El proceso, apoyado en inteligencia artificial, aprendizaje profundo y redes neuronales, es sencillo desde la perspectiva del usuario:
- El paciente muestra su documento de identidad a la cámara del móvil, tableta o quiosco.
- El sistema extrae la información mediante OCR o lectura del chip NFC del documento, cuando este lo incorpora y valida la autenticidad del documento. Entre otras validaciones comprueba elementos de seguridad, formato, tipografías, corrrespondencia entre zona visual (VIZ) y zona de lectura mecánica (MRZ).
- Se solicita un selfie con prueba de vida para evitar suplantaciones con fotos impresas, vídeos reproducidos en otra pantalla, máscaras o deepfakes.
- Un algoritmo biométrico compara el selfie con la fotografía del documento y calcula un porcentaje de coincidencia que determina si corresponden a la misma persona.
- El resultado, junto con las evidencias del proceso puede ser consultado por la clínica o centro sanitario.
Este flujo permite verificar la identidad de un paciente la primera vez que accede al sistema de salud, ya sea desde un móvil, una webcam o un quiosco físico dentro del centro, sin intervención de personal administrativo. El proceso completo de biometría en sector salud se realiza en segundos, frente a los varios minutos o incluso días, si depende de validación manual de los procesos de alta tradicionales.
De la verificación inicial al reconocimiento continuo
Nuestras soluciones basadas en biometría acompañan al paciente en todo su ciclo de relación con el centro sanitario: desde la verificación de su documento de identidad en el registro digital inicial, pasando por el reconocimiento biométrico cada vez que accede al sistema o consulta su historial, hasta la firma biométrica con validez legal de consentimientos informados y otros documentos clínicos.
Todo ello habilita procesos contactless en tabletas o quioscos que, lo que empezó como respuesta puntual a una emergencia sanitaria, se ha consolidado como estándar de referencia en la digitalización del sector salud a medio y largo plazo.
Modelo Patient Centric: identidad digital al servicio del paciente
Todo lo anterior no son piezas sueltas de tecnología, son la infraestructura que hace posible algo más amplio, el modelo Patient Centric, es decir, una atención sanitaria organizada en torno al paciente y no en torno a los departamentos o sistemas sanitarios internos.
En un modelo tradicional, el paciente es quien se adapta a la organización. El usuario rellena el mismo formulario en cada visita, repite su identificación en cada mostrador y su información vive fragmentada entre admisión, consultas, laboratorio y facturación, muchas veces sin comunicación entre sí. En el modelo Patient Centric, es la organización la que se articula alrededor del paciente y la identidad digital es el hilo conductor que permite que esto funcione en la práctica:
- Una única identidad, múltiples puntos de contacto: el paciente se verifica una sola vez y esa misma identidad le acompaña en la app del portal del paciente, en el quiosco de admisión, en la consulta de telemedicina y en la firma de cada consentimiento informado, sin tener que volver a demostrar quién es en cada paso.
- Continuidad asistencial real: al tener una identidad verificada y estable, el historial del paciente puede enlazarse de forma coherente entre distintos episodios asistenciales, e incluso entre distintos proveedores sanitarios, evitando duplicidades y errores de identificación (uno de los riesgos clínicos más graves y, a la vez, más evitables).
- El paciente como propietario de su identidad, no como sujeto pasivo del sistema: el enfoque Patient Centric traslada también el contro, esto quiere decir que es el paciente quien decide cuándo y cómo verificarse, qué datos comparte y con qué finalidad, en lugar de que sea la clínica quien le exija rellenar y volver a rellenar formularios en papel.
- Personalización: al tener certeza sobre la identidad del paciente desde el primer contacto, la clínica puede personalizar la comunicación, anticipar necesidades (recordatorios, resultados, seguimiento de tratamientos crónicos) y reducir el tiempo administrativo que antes se dedicaba a simplemente “confirmar que la persona es quien dice ser”.
Qué dice la ley sobre la biometría en el sector salud
La biometría en el sector salud maneja, a la vez, dos de las categorías de datos más protegidas por la normativa: datos de salud y datos biométricos, ambos considerados categorías especiales de datos bajo el RGPD europeo (artículo 9) y bajo marcos equivalentes en otras jurisdicciones. Esto implica posibles obligaciones que cualquier proyecto de biometría sanitaria debe considerar desde el diseño:
- Base legal explícita y consentimiento informado específico para el tratamiento de datos biométricos, diferenciado del consentimiento clínico general.
- Minimización de datos: plantillas biométricas cifradas (representaciones matemáticas) y uso solo de datos para el fin específico que se haya determiando.
- Derecho de supresión: el paciente debe poder solicitar la eliminación de sus datos biométricos, lo que exige diseñar el sistema para que esto sea técnicamente viable sin romper el historial clínico.
- Evaluación de impacto (EIPD/DPIA) obligatoria en la mayoría de jurisdicciones antes de desplegar sistemas de reconocimiento biométrico a gran escala.
- Evaluación de algoritmos biométricos como NIST, que evalúa la robustez de los algoritmos que se utilizan en los procesos de verificación de identidad digital.
- Validez legal de la firma, regulada en la UE por el reglamento eIDAS, que distingue entre firma electrónica simple, avanzada y cualificada según el nivel de garantía exigido.
Modalidades biométricas y cuáles utilizar según el caso de uso
No toda biometría sirve para todo. En salud conviven varias modalidades, cada una con sus ventajas, límites y nivel de fricción para el paciente:
| Modalidad | Caso de uso | Ventajas | Limitaciones |
| Firma biométrica | Consentimiento informado, admisión, alta hospitalaria, contratos | Válida legalmente, familiar para el usuario | Requiere pantalla táctil o stylus |
| Biometría facial | Plataforma del servicio de salud, portal del paciente, quioscos de gestión asistencial y administrativa, accesos | Sin contacto, rápido, cualquier cámara | Puede generar reticencias en algunos usuarios por percepción de privacidad |
| Biometría de voz | Atención telefónica al paciente | Sin cámara ni pantalla, accesible | Menor precisión en entornos con mucho ruido |
| Huella dactilar | Accesos | Preciso y rápido | Contacto físico, no idóneo en situaciones donde prime higiene extrema o uso de guantes |
| Verificación de identidad (DNI/Pasaporte + matching biométrico) | Alta de nuevo paciente o staff | Máxima garantía de identidad, evita fraudes y duplicidades, permite onboarding remoto | Requiere documento de identidad |
| Multibiometría | Accesos de alta criticidad en quirófanos, farmacia hospitalaria | Máxima seguridad, muy difícil de suplantar | Mayor fricción y mayor complejidad de implantación |
Objeciones habituales y por qué no son un obstáculo real
Cuando presentamos biometría en el sector salud como puede ser en un centro sanitario, casi siempre surgen las mismas dudas. Vale la pena abordarlas de frente:
“¿Y si alguien engaña al sistema con una foto?”
Es la primera pregunta, y la más razonable. Por eso, todo sistema serio de verificación facial en salud debe incorporar prueba de vida.
“¿Qué pasa con los sesgos algorítmicos?”
Es una preocupación legítima y documentada en la industria. Algunos sistemas biométricos han mostrado peor rendimiento con determinados tonos de piel o rasgos faciales. Sin embargo, si los sistemas se entranan con datasest balanceadas no debería haber problemas.
“Nuestros pacientes son mayores y no van a saber usarlo”
La experiencia con quioscos y apps de banca muestra lo contrario: utilizar la cara o la voz es, en la práctica, más intuitivo que recordar una contraseña o rellenar un formulario en papel con letra pequeña. El diseño de la interfaz importa más que la edad del usuario.
“Es una inversión que no sabemos si vamos a rentabilizar”
El retorno no solo se mide en coste de papel evitado, sino en horas de personal administrativo liberadas, reducción de errores de identificación (que en salud pueden tener consecuencias graves) y mitigación de fraude de identidad médica, cuyo coste medio por incidente suele superar ampliamente el de la implementación tecnológica.
Hacia dónde va la biometría en el sector salud
Algunas líneas que ya están marcando el camino:
- Identidad digital reutilizable: que el paciente verifique su identidad una sola vez y reutilice esa verificación entre distintos proveedores sanitarios, en lugar de repetir el proceso en cada centro.
- Biometría multimodal por defecto, combinando rostro y voz o rostro y huella en un mismo flujo, para elevar la seguridad sin aumentar la fricción.
- Detección de deepfakes en telemedicina: la generación de videos e imágenes sintéticas avanza y, por tanto, los sistemas de verificación deben evolucionar en paralelo.
- Integración con historia clínica electrónica (HCE) e interoperabilidad entre sistemas, para que la identidad verificada viaje con el paciente entre atención primaria, especializada y hospitalaria.
Si estás interesado en conocer más en profundidad lo que nuestra biometría en el sector salud puede hacer para verificar la identidad de los pacientes y poder utilizar firma digital, no dudes en ponerte en contacto con nosotros!

Soy Ingeniero Informático y amante del Marketing, Comunicación e Internacionalización de empresas, tareas que desarrollo como CMO de Mobbeel. Soy muchas cosas, algunas buenas, muchas malas… perfectamente imperfecto.
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